Los villancicos flamencos de la peña, envolvieron la residencia de mayores como un abrazo. Las palmas suaves, las voces quebradas y el compás flamenco despertaron sonrisas, alguna lágrima y muchos recuerdos.
Fue un regalo de cariño, un puente entre quienes cantaban y quienes escuchaban.
En ese rato, la música hizo que todos/as se sintieran acompañados/as, y de esta manera damos la bienvenida a la Navidad.
Desde la familia Entrepinares damos las gracias a todos/as los/as artistas que nos acompañaron.
